Tu dron obedece a tus manos: todos los gestos del Neo 2 (y los que te la pueden liar)
El DJI Neo 2 se puede controlar solo con las manos, sin mando y hasta sin teléfono: le indicas por gestos desde dónde quieres que te grabe, a qué altura, a qué distancia… y él obedece. En este vídeo te lo enseño todo en directo y a tiempo real — con sus aciertos y con los «fallos» incluidos, que en realidad no son fallos del dron sino gestos míos mal hechos mientras explicaba. Y precisamente de eso van los consejos.
Posicionar el dron: el truco de deslizar el dedo
En el modo seguimiento, el muñeco de la app representa tu posición y con un toque le dices al dron desde dónde grabarte: delante, detrás, a 45 grados… Pero aquí va el truco que marca la diferencia: si tocas directamente el punto de destino, el dron decide él por qué lado ir. Si quieres elegir el recorrido — por ejemplo, que pase por tu derecha para enseñar lo que tienes a la izquierda — mantén pulsada la flecha y dibuja el camino deslizando el dedo. El dron respeta el trazo, incluso si cambias de idea a mitad de movimiento.
Los gestos, uno a uno
- Palma abierta hacia el dron: tomas el control — el piloto del dron pasa de blanco a azul. Con la mano lo llevas donde quieras: más alto, más bajo, a un lado.
- Puño cerrado: fija la posición y suelta el control (el piloto vuelve a blanco). Cierra siempre el puño antes de bajar la mano — si la bajas sin más, el dron puede arrastrar un poco el movimiento y moverse del punto que querías.
- Dos puños que se separan: el dron se aleja (hasta su distancia máxima). Manos que se juntan: se acerca a ti, respetando la altura.
- Mano extendida quieta: ojo, esto es la orden de aterrizar — el dron viene y se posa en tu palma.
Un detalle a tener en cuenta: los gestos tienen prioridad sobre la app. Si con la mano llevas el dron a un sitio distinto del que marcaba el muñeco, gana la mano — y el dron recuerda ese último punto aunque luego te gires o te muevas.
Los tres consejos que salen de mis propios errores en el vídeo
- Cuidado con gesticular: el dron está pendiente de tus manos todo el rato. En el vídeo, hablando y moviendo las manos, más de una vez interpretó que quería aterrizar o tomó el control sin yo pretenderlo. Cuando grabes de verdad irás tranquilo y no pasará, pero tenlo presente.
- Con el teléfono en la mano, algunos gestos no entran: los de dos manos (alejarse/acercarse) me los ignoraba hasta que guardé el móvil en el bolsillo.
- Comprueba que sigue en marcha: con el móvil en el bolsillo no me enteré de que el seguimiento se había puesto en stop, y estuve un rato dándole órdenes a un dron que estaba en pausa. Un vistazo al Start de vez en cuando y listo.
Bien usado, el control es total: te posiciona la cámara donde quieras, a la altura y distancia que quieras, sin tocar mando ni pantalla. Es cuestión de acostumbrarse a los gestos — y de agradecer que, ante la duda, el dron priorice la seguridad y prefiera aterrizar antes que hacer algo raro.
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