Cuatro normativas en diez años, escenarios STS que cambian y drones que ya no sirven: ponemos orden con un especialista
En este vídeo en formato podcast me siento con Manuel Martín Navarro, especialista en normativa de drones (y piloto de avioneta, que da una perspectiva muy interesante), para repasar todo lo que ha cambiado en la regulación española y europea en 2026: categorías de vuelo, parques naturales, NOTAM, los nuevos escenarios estándar STS, qué hacer si eres extranjero y quieres volar en España, y la gran pregunta: ¿renuevo mis certificados o no?
De 2014 a 2024: cuatro normativas y demasiada burocracia
España ha encadenado cuatro marcos normativos: la primera regulación de 2014 (donde prácticamente todo estaba prohibido), la de 2017 con su manual de operaciones y validaciones de zona, el marco europeo de 2019 y el actual Real Decreto 517/2024. Manuel lo resume sin rodeos: la actual está lejos de ser perfecta y España es de los países de la UE con más burocracia para el piloto. Lo que ambos vemos desproporcionado es que ese volumen de trámites, comprensible para drones de 18 o 20 kilos o vuelos fuera del alcance visual, se aplique también a drones de 250 gramos volando a la vista del piloto. ¿El origen? Desconocimiento y miedo: la normativa acaba afectando a quienes queremos hacer las cosas bien, mientras quien quiere hacer algo malo se la salta igualmente.
¿Puede un extranjero volar su dron en España?
Sí, y con menos drama del que parece. La recomendación de Manuel para quien viene de vacaciones: trae un dron de menos de 250 gramos, que no necesita certificado de piloto. El registro de operador se puede hacer siendo extranjero sin certificado digital español (el procedimiento está en la web de AESA), e incluso la comunicación al Ministerio del Interior puede presentarse en papel por registro de entrada. Ojo con un detalle importante: si tu dron pesa más de 250 g y no tiene marcado de clase europeo (en América no existe ese marcado), aquí solo podrás volarlo en subcategoría A3, lejos de todo, en mitad del campo. Y sea cual sea tu dron: léete la normativa (el material de AESA es gratuito) y consulta el mapa de ENAIRE Drones antes de volar, igual que te aprenderías las normas de tráfico del país que visitas.
Parques naturales y zonas ZEPA: la gran zona gris
Volar «en el campo» tampoco es volar en cualquier sitio: espacio aéreo controlado (en un CTR, por debajo de 60 metros y lejos del entorno del aeródromo no necesitas coordinación), distancias a infraestructuras como las vías del tren (con su trámite con Adif), y las zonas de protección medioambiental. Aquí Manuel describe un problema real: AESA controla el espacio aéreo y no ve impedimento, pero la protección de la fauna está transferida a las comunidades autónomas, cada una lo gestiona con un organismo distinto y nadie se aclara al dar autorizaciones — hasta el Seprona reconoce que puede recomendarte no volar, pero no autorizar ni denegar un vuelo. La paradoja que él vive en primera persona: con su avioneta de 450 kilos puede cruzar un parque natural a cierta altura sin permiso, pero un dron de 250 gramos a 120 metros lo tiene prohibido. Su propuesta, que comparto: en lugar de prohibición total, un límite de altura mínima — a 100 metros, un dron pequeño ni se oye desde el suelo, y las aves (salvo gaviotas anidando o alguna rapaz) simplemente lo ignoran.
NOTAM: qué son y cómo leerlos bien
Un NOTAM es una notificación para aviadores: esas zonas amarillas que te aparecen en el mapa de ENAIRE Drones. Dentro puede haber espacio prohibido, peligroso, restringido o segregado, y no todos van «hasta el suelo»: en maniobras aéreas militares muchos empiezan a 1.000 o 3.000 pies y no te afectan a 120 metros; en cambio, cuando hay paracaidistas o ataque al suelo sí bajan a superficie. Dos casos prácticos de nuestra zona: el NOTAM del FIB de Benicàssim (espacio segregado que prohíbe acercarse a cualquier aeronave, tripulada o no) y el NOTAM permanente del Aeroclub de Castellón por su escuela de paracaidismo — un dron de 250 gramos enredado en las cuerdas de un paracaídas puede plegarlo. La lección: no te quedes en la mancha amarilla, abre la leyenda y lee el detalle (el apartado ENR 5.1 del AIP) para saber qué prohíbe exactamente, a qué alturas y cuándo.
STS en 2026: solo quedan los escenarios europeos (y el problema del C5/C6)
Desde el 1 de enero de 2026 las declaraciones de los escenarios estándar nacionales (STS-ES) ya no son válidas: solo existen los europeos STS-01, que exige aeronave de clase C5, y STS-02 (vuelo fuera del alcance visual por declaración, sin autorización de AESA), que exige clase C6. ¿El problema? No hay drones de consumo con marcado C5 o C6: ni el Mavic 4 Pro lo trae, y un dron que lo lleve de fábrica se va a varios miles de euros (o a kits de accesorios para convertir un C3). Ese es el cuello de botella real de la categoría específica declarada, y la razón por la que mucha gente con el antiguo STS-ES se está descolgando.
El consejo que más se repite: el 99 % debería volar en categoría abierta
La reflexión más útil del podcast: la normativa está diseñada para que todo lo que se pueda hacer en categoría abierta, se haga en abierta. En A2 puedes volar un dron de hasta 4 kilos (clase C2), suficiente para colgar una cámara de cine; la misma operación en específica te obliga a validar zonas terrestres controladas donde no puede entrar nadie ajeno — inviable en ciudad para un particular. La específica está pensada para cuerpos de seguridad, bomberos, vigilancia, agricultura y vuelos BVLOS: Manuel pone el ejemplo de una operativa de rescate en playas para un ayuntamiento, que al ser actividad no-EASA le permite volar fuera del alcance visual sin marcado C6, con la zona de despegue validada sobre el carril de embarcaciones.
¿Renuevo mis certificados STS o los dejo caducar?
Primero, el matiz que importa: revalidar no es renovar. Si tu certificado teórico aún está en vigor, lo revalidas con un examen breve (la ventana de solicitud se abre 4 meses antes de la caducidad y se cierra 72 horas antes) y conservas tu número de piloto. Si dejas que caduque, toca renovación: repetir formación y exámenes desde cero. Además, las acreditaciones prácticas de STS no caducan — lo que se revalida es solo el teórico — y hay una trampa poco conocida: solo debes revalidar el certificado de mayor nivel que quieras mantener, porque revalidar uno inferior revoca los superiores. ¿Y a quién le compensa mantener el STS? Manuel lo resume así: instructores, quien vea futuro en la agricultura con drones (la fumigación exige piloto de específica) o en operativas como el rescate en playas. Para el resto, con revalidar A1/A3 y A2 y hacer buena formación práctica vas sobrado: casi todo lo que hace un usuario particular cabe en la categoría abierta, y el examen del STS siempre se puede volver a hacer si algún día hace falta.
Tienes el canal de Manuel enlazado en la descripción del vídeo — échale un vistazo si te interesa la normativa a fondo, y deja en los comentarios las dudas que quieras que tratemos en el próximo podcast. Y si estás empezando y todo esto de categorías, registros y mapas te abruma, en mi Curso online de Iniciación al Mundo del Dron te lo explico desde cero y a tu ritmo.
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