«Me gustaría aterrizar el dron en la mano, pero me da miedo» — así se hace con seguridad
Esta pregunta me la hacen muchos alumnos en el campo de vuelo cuando les doy la formación de piloto de dron: quieren aprender a despegar y aterrizar el dron en la mano, pero lo han intentado un par de veces y no se atreven. En este vídeo te enseño cómo hacerlo con seguridad, tanto para ti como para la aeronave. Eso sí, que quede claro desde el principio: siempre es mejor despegar desde el suelo, desde una zona despejada o un landing pad, sin piedras, sin obstáculos y sin personas alrededor. La mano es el recurso para cuando no queda otra.
Cuándo tiene sentido: mi anécdota en Menorca
Estaba en Menorca queriendo hacer unas tomas y perdía la señal a golpes: aunque tenía el dron a la vista, las rocas y los árboles me hacían pantalla. Me tuve que mover, y la zona nueva estaba tan mal que era imposible despegar desde el suelo. No me quedó otro remedio que hacerlo desde la mano. Hay ocasiones así — terreno imposible, un punto estrecho, obstáculos por todos lados — y si algún día te toca, al menos que lo hagas bien.
El despegue desde la mano, paso a paso
- Con el dron en una mano y el radiocontrol en la otra, toca el botón de la flechita en el lado izquierdo de la pantalla.
- Estira el brazo — esto es lo más importante — y mantén pulsado el botón: el dron arranca motores y se eleva unos centímetros automáticamente.
- Dale gas enseguida para separarlo de tu cuerpo. Si hay viento o estás en un sitio estrecho con árboles, llévatelo rápido hacia el lado despejado.
El aterrizaje: la técnica del bocado del perro
Para recogerlo, posiciona el dron encima de ti y empieza a descender. Te recomiendo bajar el gimbal con un toque en el radiocontrol: así la cámara mira hacia abajo y controlas mejor la maniobra. Y aquí viene lo que llamo la técnica del bocado del perro, que hace reír a algún alumno pero se entiende a la primera: si le das la mano a un perro con los dedos doblados, te puede morder; con la mano plana, no. Pues con el dron igual — la mano completamente extendida, jugando con la palma y el dedo gordo, para que las hélices no puedan alcanzarte los dedos.
Mantén el joystick hacia abajo en todo momento, con el brazo estirado y a cierta distancia de la cara. Aunque el dron se ponga un poco cabezón, aguanta el joystick: al final detecta la mano como suelo, se apoya y se apagan los motores. Y un fallo que veo muchísimo en la formación: cuando el dron se desplaza un poco por el viento, la gente se queda clavada y estira el cuerpo o se inclina hacia los lados. No: muévete tú. Da un paso, colócate en la mejor posición y deja que el dron baje recto.
En el vídeo ves la maniobra completa en condiciones reales, con sus rachas de viento incluidas. Recuerda: esto es bajo tu propia responsabilidad e intenta siempre despegar desde el suelo. Si estás empezando a volar, en mi curso de iniciación al mundo dron trabajamos estas maniobras y muchas más con calma. Dale al play y cuéntame en los comentarios si ya te has atrevido con el aterrizaje en mano.
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