En la nieve tu dron no se comporta igual, y las baterías menos
Volar con nieve da unas imágenes preciosas, pero es de los escenarios donde más gente se lleva un susto. Con temperaturas bajas las baterías se comportan de otra manera, el mando se descarga antes de lo que esperas y el propio dron te pide más energía de la habitual. Aquí van los 11 consejos que doy siempre, y sirven para cualquier dron: Mini, Neo, Air, Mavic, el que tengas.
1. Saca las baterías calientes de casa
Este es el consejo del que dependen casi todos los demás. Una batería fría, cerca de los 0 °C, te va a dar bastante menos tiempo de vuelo: donde normalmente volarías unos 30 minutos, notarás que el porcentaje cae mucho antes. Así que las baterías salen de casa a temperatura ambiente y llegan al punto de vuelo así.
En el coche, llévalas en una zona templada con la calefacción puesta, pero sin que el aire les dé directamente para no sobrecalentarlas. Sacas solo la que vas a usar y el resto se quedan bien protegidas dentro del vehículo, mejor que en la mochila. En cuanto la saques empezará a enfriarse sola con el ambiente, así que móntala, arranca y a volar sin perder el tiempo.
2. Ten claros los rangos del fabricante
- Carga de baterías: entre 5 °C y 40 °C. Ni por debajo ni por encima.
- Funcionamiento del dron: entre −10 °C y 40 °C.
- Funcionamiento del radiocontrol: entre 0 °C y 45 °C.
En casa o dentro del coche nunca vas a estar fuera del rango de carga, pero en pleno campo nevado sí puedes acercarte peligrosamente al límite de funcionamiento. Tenlo presente.
3. El mando, al 100 % sí o sí
Este se le olvida a todo el mundo. El radiocontrol también lleva batería interna, va en tu mano expuesto al frío, y solo tienes una. Del dron llevas tres y las vas cambiando; del mando, ninguna de repuesto.
En un día normal sales con el mando a media carga y te da de sobra para las tres baterías del dron. En frío no. Se consume mucho más rápido y te puedes quedar tirado con el dron en el aire. Sal siempre al 100 %.
4. Cuidado con el modo Sport y los acelerones
Si pones el modo Sport y le das gas a tope, el dron demanda un pico de energía muy alto. Con la batería fría, esa demanda puede no llegar bien y notarás un comportamiento raro: le pides caña y el dron responde flojo. Deja los acelerones para cuando la batería lleve un rato trabajando y haya cogido temperatura.
5. Si está nevando, ojo con la visibilidad
Una cosa es que haya nevado y estés con un sol espléndido, y otra muy distinta es volar mientras nieva. Es tentador —estás de viaje y no te quieres ir sin esas tomas— pero con una cortina de nieve cayendo, una distancia a la que normalmente verías el dron perfectamente, como 50 o 100 metros, se te reduce muchísimo.
Y esto no es solo prudencia: en Europa estamos obligados a mantener el dron siempre a la vista. Si la nieve te lo tapa, estás incumpliendo. No lo alejes.
6. Orienta la cámara según de dónde venga la nieve
Si la nieve cae de manera lateral y encaras el dron en esa dirección, te vas a comer los copos en la lente y verás las gotitas en la imagen. Haz las tomas al contrario del sentido en el que cae, para que no le dé directamente a la cámara ni al filtro. Es un gesto tonto que te salva la toma.
7. Filtros ND altos: mínimo un ND64
La nieve es una trampa de luz: tienes el sol directo más toda la luz rebotada en el manto blanco. Si vuelas en automático no notarás el problema, pero si trabajas en manual —como recomiendo siempre— y quieres cumplir la regla de los 180 grados, vas a necesitar un filtro de densidad neutra de número muy alto: un ND64 como mínimo, y probablemente más, según tu dron abra a f/2.8 o a f/1.7.
Si no tienes claro qué número poner en cada situación, te lo explico entero en la guía de filtros ND y polarizados para dron.
8. Vigila la temperatura y el voltaje en pleno vuelo
En DJI Fly puedes consultar la temperatura de la batería en todo momento. No cuesta nada: acabas una toma, entras, miras y compruebas que no está por los suelos antes de empezar la siguiente. Esto vale igual para el extremo contrario, un desierto en verano.
Y de paso mira el voltaje de las celdas. Tenga tu batería 2 o 3 celdas, entre ellas no debería haber más de 0,01 V de diferencia. Si ves desviaciones mayores al aterrizar, apúntalo: cuando la cargues al 100 % se hace un autobalanceado y la batería se equilibra sola, así que comprueba después si se ha estabilizado. Si no lo hace, esa batería te está avisando.
9. La altitud sobre el nivel del mar también pasa factura
Ojo, no hablo de la altura a la que subes el dron, sino de la cota a la que estás tú. Si vuelas en una montaña a 2.000 o 3.000 metros sobre el nivel del mar, la densidad del aire es menor. Menos densidad significa menos sustentación: los motores tienen que girar más rápido para mantenerse, y eso se traduce en más consumo de batería. Súmalo al frío y entenderás por qué en alta montaña los vuelos se te quedan cortísimos.
10. Calibra la brújula en el primer vuelo de la zona
Siempre, en el primer vuelo del sitio. Después, cuando aterrices y cambies de batería, ya no hace falta repetirla salvo que el dron se haya llevado un golpe. Aquí tienes cómo se hace, según modelo: calibrar el DJI Mini 5 Pro y calibrar brújula, IMU y gimbal del DJI Neo.
11. No despegues desde la nieve
Este es el que más manía me da ver. Has hecho todo el trabajo previo de mantener las baterías calentitas… y entonces plantas el dron en mitad de la nieve, enciendes, preparas los ajustes y te tiras ahí un rato. En cuestión de segundos la nieve te está enfriando la batería por debajo y todo el esfuerzo anterior se va al garete.
Busca siempre un sitio seco y despejado para despegar. Y si no lo hay, ten a mano algo sobre lo que posarlo; cualquier cosa antes que el contacto directo con la nieve.
Y el extra: abrígate tú también
Parece obvio, pero es donde se acaban muchas sesiones. Ve por capas, con camisetas térmicas: un día de nieve puede empezar con un viento que corta y acabar con un sol que te da calor, así que quieres poder quitarte y ponerte ropa. Y sobre todo, guantes. Si te molestan para el tacto de los joysticks, coge unos de lana viejos y córtales las puntas de los dedos: ganas tacto y no te congelas.
Después de toda la preparación, sería una pena tener que recoger porque estás pasando frío. El vuelo tiene que ser agradable.
Si te interesa el escenario contrario, tienes los consejos para volar el dron en verano, donde el problema es justo el opuesto. Y por si acaso, ten leído cómo encontrar tu dron si lo pierdes: en un manto de nieve, un dron blanco es prácticamente invisible. Si estás empezando y quieres cogerle el punto a todo esto, en el curso online de iniciación al mundo dron lo vemos con calma.
En el vídeo te lo cuento consejo a consejo con los drones en la mano. Si te ha servido, dale al like y cuéntame en los comentarios si has volado ya con nieve y qué tal te fue.
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