Si tu monitor miente, tu corrección de color también
Me tocaba calibrar el monitor y pensé: ya que lo hago, lo grabo. Porque calibrar es una de esas cosas que suenan a manía de fotógrafo obsesivo y en realidad tiene una explicación muy sencilla: no ves el mismo rojo de noche con la luz fría de casa que de día con luz natural entrando por la ventana. Y si el monitor no está ajustado a las condiciones en las que trabajas, estás corrigiendo color a ciegas.
Te enseño el proceso completo. Da igual la marca de calibrador que tengas: el procedimiento es prácticamente el mismo en todos, y lo importante es entender por qué se hace cada paso.
Qué hace exactamente un calibrador
El aparato tiene dos sensores, y esa es la clave. Uno mira hacia la pantalla y va midiendo los colores que el monitor muestra. El otro mira hacia fuera y mide la luz ambiente que incide sobre la pantalla.
Con esos dos datos el software ajusta brillo, contraste, temperatura de color y los niveles de rojo, verde y azul para que lo que ves en pantalla se corresponda con la realidad en esas condiciones de iluminación. No calibras «el monitor» en abstracto: calibras el monitor para tu sitio de trabajo.
De ahí sale la primera recomendación
Edita siempre en las mismas condiciones de luz. Yo lo hago con la luz artificial de mi habitación y la persiana bajada, así siempre tengo la misma iluminación, edite fotos o vídeo, sea por la mañana o por la tarde. Porque no es lo mismo la luz del sol entrando de lleno por la ventana que rebotada a media tarde, y esos cambios te desplazan la percepción del color sin que te des cuenta.
Y ojo, esto no sustituye a mirar las gráficas. Edites en Premiere, en DaVinci o en Photoshop, guíate siempre por los ámbitos de luminancia y de crominancia. Pero luego está el juicio visual, ese punto que valoras de forma natural mirando la imagen, y ahí es donde un monitor calibrado marca la diferencia.
Un apunte sobre monitores: Adobe RGB y trabajar con dos
Si editas fotografía que va a acabar impresa, te interesa un monitor Adobe RGB para afinar de verdad. Yo tengo dos: uno Adobe RGB, que es el que uso para imagen, y otro del mismo tamaño y marca pero sin Adobe RGB.
El reparto es cómodo: en el bueno veo la imagen a pantalla grande y en el otro tengo las pistas de vídeo y audio y todos los controles del programa. Para foto te vale con uno, pero para vídeo, trabajar con dos pantallas es de esas cosas que cuando las pruebas ya no vuelves atrás.
El montaje físico
- Conecta el calibrador por USB al ordenador.
- Pasa el cable por detrás del monitor y deja caer el contrapeso por la parte trasera. Ese contrapeso es lo que mantiene el aparato pegado a la pantalla.
- Gira la pieza a la posición de calibración, con el sensor mirando hacia la pantalla. La otra posición es la que se usa para medir solo luz ambiente.
- Déjalo bien centrado y plano contra el cristal. Si te queda torcido, dale un poco de vuelta al cable hasta que asiente. El propio programa te lo va a pedir.
El software, paso a paso
Descarga el programa de tu marca e instálalo como cualquier otro. Si te pide reiniciar, reinicia: yo lo recomiendo siempre con instalaciones nuevas, porque al arrancar de cero carga bien todos los controladores. Después:
- Selecciona tu modelo de calibrador, porque el mismo software suele servir para varios.
- Elige pantalla o proyector. En nuestro caso, pantalla.
- Selecciona el monitor. Si tienes dos, te aparecerán los dos y tendrás que calibrarlos por separado.
- Crea el perfil. Aquí decides para qué calibras: yo hago un perfil de vídeo con Rec.709, con una luminancia de 100 candelas por metro cuadrado. Si fuera a editar fotografía para imprimir, crearía otro perfil con Adobe RGB. Luego cargas uno u otro según lo que vayas a hacer.
- Inicia el proceso de medición y marca todo lo que quieras que ajuste: contraste, controles RGB y brillo. Yo lo dejo todo marcado.
Qué va pasando durante la medición
El programa hace primero la prueba de contraste, luego la de brillo y después la de los tres colores primarios. En mi caso me indicó que rojo y verde estaban perfectos y que el azul necesitaba un retoque en esas condiciones de luz.
Si tu monitor tiene botones para ajustar color, brillo y contraste, puedes corregirlo tú a mano guiándote por el indicador que te sale en pantalla: subes o bajas y esperas un par de segundos hasta que el indicador se pone en verde, señal de que estás dentro de rango. Y si tu monitor no tiene esos controles, no pasa nada: el programa lo compensa automáticamente.
Después empieza la parte larga: la pantalla se pone a mostrar tonos de verde, de rojo y de azul, más claros y más oscuros, uno detrás de otro, y luego repasa contraste y brillo. Tarda un rato. Paciencia.
El error que arruina la calibración
Esto es lo más importante del artículo. Mientras el calibrador está midiendo, no te muevas ni cambies nada:
- No apagues ni enciendas ninguna luz.
- No abras la puerta: la luz del pasillo entra y contamina la medición.
- No subas la persiana.
- Ni siquiera cojas el móvil, porque la pantalla del teléfono también emite luz y también cuenta.
El sensor está midiendo las condiciones en las que se supone que vas a trabajar. Si las cambias a mitad de proceso, la calibración no vale para nada.
La comparación con el sonido que lo deja claro
Como soy técnico en imagen y sonido, se me ocurre este ejemplo que lo explica muy bien. Cuando sonorizas un concierto, haces las pruebas con los músicos y la sala vacía: ecualizas graves, medios, agudos, voces, instrumentos… todo perfecto. Y luego entra el público.
Y el sonido cambia por completo, porque esa masa de gente absorbe. Es lo mismo que pasa en una habitación llena de trastos frente a esa misma habitación vacía para pintarla: de repente hay eco donde no lo había. Por eso los técnicos vamos afinando durante las primeras canciones. Con el monitor pasa exactamente igual: si calibras en unas condiciones y luego trabajas en otras, el ajuste no te sirve.
De hecho, la calibración que hago en el vídeo la tuve que repetir: estaba grabando con dos focos grandes encendidos para que se me viera bien la cara, y esas no son mis condiciones de edición. Al terminar de grabar, a calibrar otra vez con las luces apagadas.
Al terminar
El programa te avisa de que la medición se ha completado y de que ya puedes retirar el dispositivo de la pantalla. Le das a siguiente y listo: el perfil queda guardado y cargado. Yo dejo el calibrador conectado y apoyado ahí abajo, porque cuando cambian mis condiciones de luz vuelvo a pasarlo.
Y con eso ya editas sabiendo que lo que ves es lo que hay. Si estás montando o mejorando tu puesto de edición, te vendrán bien los requisitos reales de un PC para DaVinci Resolve y unos cuantos atajos de teclado para ir mucho más rápido. Y ya que hablamos de ver bien la imagen, en rodaje pasa lo mismo: aquí comparo monitores de campo Feelworld y Atomos. Para la parte de color, cómo revelar el D-Log de tu dron con la LUT oficial.
En el vídeo ves el proceso entero en pantalla, incluida la parte en la que toco el brillo a mano para enseñarte cómo responde el indicador. Si te ha servido, dale al like y suscríbete: aquí hablamos de drones, edición de vídeo y fotografía y grabación.
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